
Los hidratos de carbono o carbohidratos siempre han sido uno de los alimentos que se han eliminado en las dietas, pero es un error.
Siempre se cree que engordan y son difíciles de eliminar, pero hay que tener en cuenta de que son esenciales. Además hay dos tipos, los monosacáridos o simples y los polisacáridos o complejos.
Lo que hay que tener en cuenta es el tipo de carbohidratos que consumimos, ya que son más recomendables los complejos porque son de absorción lenta, nos sacian más y nuestro organismo los transforma en energía. Estos los podemos encontrar en el almidón, los cereales, la pasta… y sobre todo si son integrales.
Por su parte los simples son de absorción rápida, dan menor sensación de saciedad y si no se “queman” con el ejercicio se transformarán en grasa y por lo tanto son la consecuencia de que aumentemos de peso. Se encuentran en alimentos azucarados, en frutas, mermeladas…
Los dos son importantes para el organismo por lo que no deben faltar dentro de una dieta variada y equilibrada ya que permiten metabolizar mejor las grasas.
Si lo que se pretende es bajar de peso lo mejor es hacer cinco comidas al día, optar por hidratos complejos integrales y hacer ejercicio físico para transformar las reservas de grasa y azúcares en energía.


